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Izquierda a Debate

1. Varela, proclamado presidente electo de Panamá.

2. Sobre las elecciones 2014, los planes engañosos y las tibiezas ideológicas.


Panamá libre y soberana.
“Panamá Profundo”. 08/05/2014
Detengan la represión contra el pueblo. ¡El primero de mayo es nuestro! 02/05/2014
Comunicado de la COMENENAL a sus bases. Loor al maestro. 20/04/2014
Tomado de La voz del Sandidismo
La República en tiempos de crisis. 20/04/2014
Panamá libre y soberana.
Comunicado Emplazatorio al Gobierno Nacional. 11/04/2014
Comunicado de la SPMG a sus bases.
El palacio de las ilusiones en el país de los arcoíris. Parte II. 10/04/2014
El socialismo es el presente y el futuro.
¿De qué renovación se trata? 05/04/2014
Por la construccion de un estado de democracia nacional.
Salud a mi partido. 03/04/2014
Tomado de La voz del Sandidismo Plan Varela–De Saint Malo: ni seguridad ni soberanía alimentaria. 01/04/2014
Tomado de La voz del Sandidismo
¿CÓMO EXPLICAR ESTO? 31/03/2014
Tomado de La voz del Sandidismo
Apreciaciones sobre la crisis de la ampliación del Canal. 25/03/2014
Detengan la represión contra el pueblo. Cerremos las escuelas, no más educación en Panamá. 24/03/2014
Detengan la represión contra el pueblo. La hidroeléctrica Barro Blanco y los Ngöbes II. 24/03/2014
Comunicado de la SPMG a sus bases.
Gira con Juan Jovane en la Pintada y Aguadulce - Barrio Unido. 24/03/2014
Democracia nacional
Jované: Todos los corruptos deben ser enjuiciados. 24/03/2014

Ensayo.

“Panamá Profundo”.

Por: Milcíades Pinzón Rodríguez. 08 de mayo del 2014.

Jované Presidente

En nuestro país son múltiples los ensayos que dan cuenta de la historia del hombre panameño. Entre ellos destacan los que se refieren a la historia y al quehacer patrio de la zona de tránsito, pero pocos recogen el sentir del hombre del campo, más aún si éste se ubica lejos del hechizo del Canal de Panamá y se aleja de los intereses mercuriales del Centro Financiero Internacional. Al parecer, el intelectual panameño es más proclive a escudriñar en el Archivo de Indias o plantear con pose doctoral su última ponencia sobre la temática de la globalización y la crisis económica de los últimos tiempos. Y este esfuerzo ha de ser aplaudido, pero ello no debería ser óbice para que se incursione en tópicos que tienen que ver con el “Panamá Profundo”.

Sin embargo, y gracias al compromiso social de algunos investigadores, nunca faltan los aportes de quienes asumen como un imperativo científico y moral la ennoblecedora tarea de registrar sus cogitaciones sobre el hombre que mora allende el Puente de Las Américas. He leído con emoción de panameño el libro de Jorge Ventocilla y Agripino Ríos. Digo que con emoción de panameño, porque tal es el sentimiento que se siente al repasar la historia oral de esta parte del Pacífico nacional. El texto es tanto más significativo al percatarnos de que no se trata de un estudio de gabinete, elucubrado en un cuarto refrigerado, sino la historia viva de la población insular que habita al sur de la Provincia de Veraguas.

Comprenden los autores que el Panamá rural dista mucho del Panamá urbano. Al leer el texto voy recordando, en paralelo, lo que ha acontecido con la literatura regional. Esa que se inició con los símbolos estampados en los jeroglíficos precolombinos, continuó con las relaciones de los conquistadores, supo de la pluma de ganso de los sacerdotes, se transmutó en décimas campesinas, floreció en el mal llamado “ruralismo” y renace contemporáneamente en los ensayos con sabor a caña y chicha de junta.

Al parecer, en los actuales momentos, urge el renacer de un neo-ruralismo, ahora que la integración de las economías y los medios de comunicación dejan tras ellos una maltrecha identidad comunitaria. Necesitamos más relatos que como este libro, nazcan del vientre fecundo de la creatividad popular. Y eso es precisamente lo que hacen los autores, recorrer los campos con libreta en mano, dejando que la gente hable sobre el mundo que ellos y sus antepasados más recientes, forjaron al calor de luchas y aspiraciones.

El enfoque del libro es correcto, porque la historia popular es narrada por los protagonistas, quienes dan cuenta de cómo las comunidades rurales se abrieron un espacio entre la selva, las marismas y los cerros. Hermoso relato social donde los actores sociales cuentan pasajes desde su óptica y vivencias personales. Aquellos que blandieron el hacha, anduvieron en botes y arriesgaron sus vidas para que sus familias tuvieran un retazo de patria y, de paso, sin saberlo ni presentirlo, bregaron para lograr la expansión del mercado interno. Sin duda con un alto costo social, porque por boca de ellos y ellas  el lector se percata de la suerte de unos paisanos que han vivido la depredación de los recursos naturales; desde la destrucción de los bosques – ¡Esos caobos de Cébaco! – a la pesca artesanal y luego industrial, pasando por los camarones, el uso de trasmallos, hasta la contemporánea captura de tiburones y rayas. Depredación de Natura y de la cultura que forjaron en interacción con el medio que les tocó vivir. Sí, hay un avance sobre los recursos naturales, pero también un hermoso ejemplo de autodeterminación y de canto a la vida.

El trabajo de Ventocilla y Ríos aparece en un momento extraordinariamente oportuno. Así lo afirmo porque al sur de Veraguas, como en la zona costera de la Región de Cubitá (Azuero) y otras latitudes nacionales, se siente el influjo de una modernización epidérmica y deshumanizante. Describir lo que ha acontecido en Isla Cébaco es dar cuenta de un fenómeno que afecta a grandes núcleos poblaciones del país ístmico. Me refiero a un modernismo alienante y carente de planificación que está generando una sobrevaloración del recurso tierra, destruyendo instituciones ancestrales y contribuyendo a expulsar a la gente de sus islas, costas, bosques, planicies y cerros; dando paso a una oleada migratoria que seguramente despoblará los campos y saturará en mayor grado las ciudades.

Pienso que detrás de esos relatos sencillos, ocultos tras las añoranzas y congojas de los pobladores, se esconde un fenómeno sociológico y cultural que amerita la atención de las instituciones gubernamentales, así como del entorno socioeconómico más próximo. Si hemos de tener un país, éste ha de ser de todos y para todos. Y esas voces de nuestra gente han de ser no solamente escuchadas, sino reivindicadas. Es en este último aspecto en donde radica el valor del estudio de campo y de denuncia social que aportan los autores, a quienes felicito por saber escuchar las voces de aquellos que en Isla Cébaco aún esperan mejores tiempos para sus hijos. ¡Qué hermosa manera de hacer justicia a nuestra gente!


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